Sobran las palabras...
Cuando una marca consigue situar sus valores en lo más profundo de la psique del público, el mensaje se convierte en un mero protocolo, destinado a 'sugerir' recuerdos y emociones... No hace falta más.
Y BMW ha alcanzado ese punto álgido, totalmente deseable, en el que la sola presencia de su logo sirve como reclamo de atención, como generador de expectativas y como garantía de pulsión emocional.
Tengo que decir que a mí no me gusta conducir... Y, a pesar de ello, soy un apasionado enamorado de la comunicación de esta marca. La inteligencia, el diseño, la innovación y el contínuo refrendo de sus valores de identidad convierten a BMW en un ejemplo de marca bien posicionada.
Y a las pruebas me remito. Hoy podemos disfrutar del espectacular 'Brand Book' creado por el genial diseñador Joe Doucet. Un viaje sugerente y maravilloso que nos lleva hasta el mismo corazón de la marca, descubriéndonos su esencia.
No hay palabras que ilustren el recorrido, porque la emoción se mueve a través de un imaginario visual, en el que se reunen todos y cada uno de los valores inherentes a BMW...
Mucho más allá de la elegancia formal -encuadernación en cuero perforado, formato apaisado y grandes proporciones-, este brand book es la representación magistral de un posicionamiento de marca bien construido, con una proyección de tal envergadura que hace posible que en cada centímetro de papel impreso, cada uno de nosotros disfrute de un kilométrico viaje de sugerencias y emociones.
El diseño no deja de ser una anécdota cuando el mensaje es capaz de trascender sin necesidad de decir ni una sola palabra... Y es que, cuando el contenido es bueno, un silencio puede decirlo todo.








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