Hoy es el Día del Blog... Y como no podría ser de otra manera, quiero destacar a mis cinco blogs de referencia de este año.
Serían muchos más, porque los hay, y muy buenos -como podréis comprobar en el blogroll de la barra lateral-, pero la tradición manda y hay que cumplir con ella.
Así que aquí os los presento:
1.- Calvo con barba: comentarios inteligentes y acertados que siempre vienen aderezados con la dosis justa de ironía. Creativo con alma de motero, o motero con alma de creativo. Vosotros decidiréis.
2.- Copyloto: sin duda, una de mis referencias fundamentales. Talento y talante (del de verdad) al servicio de la creatividad, la colaboración y el buen hacer. No digo más.
3.- Historias de Marketing: no se prodiga tanto como quisiéramos, pero cada uno de los post de Puy son canela en rama. Imprescindible.
4.- Café Taipá: desde Perú. Comentarios inteligentes y publicidad de la buena. Hay mucha vida más allá del océano.
5.- The Show Must Go On: Por algo fue el mejor blog riojano de 2009. Una muestra evidente de que detrás de cada emprendedor hay mucha, mucha energía.
Pese a quien pese, el blog no ha muerto. Y que no me venga nadie con el cuento de que algún gurú se ha arropado el deceso como parte de su argumentario perifrástico y grandilocuente.
Y es que el blog ha sido 'asesinado' en tantas ocasiones, que mí me han entran dudas de si hablamos de una herramienta de comunicación personal y/o profesional, o de un gato con siete vidas... Porque, pese a quien pese, los blogs siguen estando ahí con fuerzas y argumentos renovados.
Al igual que la web -a la que también se ha apuntillado con saña-, las bitácoras se han convertido en el argumento de muchos titulares inquisitivos, que cuestionan y condenan su papel en el modelo de comunicación 2.0.
Titulares que, en la mayoría de las ocasiones, sólo persiguen obtener relevancia para quien los escribe, más que tratar de ahondar sobre los aspectos evolutivos que modifican el medio -y lo redefinen- y en su valor como herramienta para la difusión de valor.
Me atrevo a afirmar que el blog subsiste y subsistirá en el futuro, porque transmite la esencia de lo que debe ser la comunicación en internet: información, diálogo, opinión, referencia, solidaridad, personalidad, capacidad de trabajo, creatividad, constancia...y, sobre todo, libertad.
Su enorme versatilidad -fruto de la capacidad de los bloggers para integrarlo como parte de su aportación a la sociedad digital, y de los desarrolladores, que crean puentes que permiten su implementación-, ha hecho posible su consolidación como pilar fundamental para el desarrollo de aquellas marcas -tanto personales, como profesionales y empresariales- que apuestan por 'demostrar' su valor a través de los contenidos que generan.
Tanto es así, que el blog es una de las piezas fundamentales sobre las que se sustenta una gran parte de las estrategias de social media.
Generar contenidos relevantes y diferenciales de manera habitual, es una magnífica forma de conseguir relevancia, de generar vínculos emocionales con el público y de potenciar imagen de solvencia y capacidad. Tanto es así que, 'nuevo modelo de web' -mucho más activa y abierta a la interacción-, acoge una gran parte de esos valores emanados desde las bitácoras.
Hoy en día, las webs se parecen tanto a los blogs, y los blogs a las webs, que resulta complicado establecer sus diferencias. Ambos se han reinventado de forma conjunta, estableciendo un nuevo escenario en el que sus fondos y formas interactúan de manera complementaria.
Y la base de esta capacidad de prevalecer no tiene un fundamento teórico, sino práctico. La clave de la superviviencia de los blogs no se encuentra en las pautas definidas por teorías, más o menos acertadas, sobre el futuro de la comunicación. La clave está en la evidencia que supone el valor incuestionable que tienen los blogs a la hora de 'crear y difundir' contenidos libremente a través de todos los canalesdisponibles (con los que interactúa con gran facilidad).
En definitiva, el blog está más vivo que nunca porque sigue siendo una magnífica plataforma de difusión de contenido y de valor personal y de marca... Y esa es su fortaleza y su mayor virtud.
La Ruta Gran Reserva acerca al viajero a los escenarios reales en los que se desarrolla una de las series españolas de mayor éxito en televisión.
Un viaje cinematográfico, paisajístico y enológico que descubrirá la belleza de Fuenmayor, Briones y San Vicente de la Sonsierra, cuyos paisajes, calles y bodegas sirven de inspiración a los guionistas de la serie a la hora de dar forma al imaginario pueblo de Lasiesta.
A través de la iniciativa privada de las empresas riojanas Explora Toury La diferencia creativa, que han contado con el apoyo de La Rioja Turismo, todas aquellas personas interesadas en vivir la experiencia de descubrir 'in situ' los escenarios sobre los que se desarrolla de la conocida serie de televisión 'Gran Reserva', ya pueden hacerlo.
Gracias a la buena acogida obtenida por la serie en su primera temporada -a finales de Agosto comenzará el rodaje de la nueva entrega de capítulos-, y el interés mostrado por sus fans, a través de las diferentes redes sociales, por conocer los escenarios reales en los que se desarrolla la trama, cobraba sentido la idea de organizar un 'viaje a través de ese imaginario televisivo' creado por los guionistas de la serie.
De esta forma, La Rioja cuenta ya con su propia ruta turística basada en una ficción televisiva, sumándose al grupo de ciudades y regiones que cuentan con una oferta experiencial que pone en valor el éxito de series, películas y obras literarias de ficción.
La unión de guión televisivo, oferta monumental, paisajística y enológica, convierten la'Ruta Gran Reserva'en un producto turístico único y con un gran atractivo para quienes quieren disfrutar de una jornada diferente y enriquecedora.
GUIÓN DE VIAJE
ESCENA 1. 10,00 HORAS. OFICINA DE TURISMO DE LA RIOJA. PASEO PRÍNCIPE DE VERGARA (EL ESPOLÓN). EXTERIOR DÍA.
Preparados.
Los viajeros presentan el Bono de Reserva en los mostradores de la Oficina de Turismo. Recogen la bolsa con información y acompañados del Guía suben al autobús para iniciar la Ruta.
Llegada a unos de los escenarios protagonistas de la serie, Bodega Finca Valpiedra. Los viajeros, además de catar el vino característico de esta bodega, descubren los rincones en los que se han desarrollado muchas de las escenas entre los Cortázar y los Reverte, destacando el paraje conocido como ‘la playa’.
ESCENA 3. VILLA MONUMENTAL DE BRIONES. EXTERIOR DÍA.
Cámaras. Luces…
Llegamos al lugar donde la ficción se convierte en realidad. Los viajeros recorren la Villa de Briones, escenario singular donde se recrea el cinematográfico pueblo de Lasiesta.
La Casa Palacio de los Marqueses de San Nicolás (actualmente, sede del Ayuntamiento de la Villa), la Plaza de España, la Casa de los Arcos… dan forma a los escenarios en los que transcurren las diversas escenas de la serie. Los viajeros se fotografían emulando a los actores protagonistas.
ESCENA 4. SAN VICENTE DE LA SONSIERRA. BODEGA CLASSICA. EXTERIOR / INTERIOR DÍA.
Acción...
Los viajeros descubren el maravilloso paisaje que rodea Bodega Classica. Un entorno único que permitirá admirar la singular belleza de la zona.
Además podrán disfrutar de un breve recorrido por el interior de la impresionante bodega, descubriendo las diferentes localizaciones interiores que acogen el rodaje de la serie.
Vuelta a Logroño. Es el momento de recopilar imágenes y disfrutar de las sensaciones vividas en la Ruta. Los viajeros adultos reciben como recuerdo una botella de vino de una de las bodegas que han servido de escenario para la serie.
PRECIOS
Adultos: 40 euros por persona / 35 euros por persona en reserva online.
Niños (menores de 18 años): 25 euros por persona / 20 euros por persona en reserva online.
El precio incluye guía de excursión, bolsa con información y obsequio en bodega de botella de vino de Rioja (exclusivamente para para mayores de 18 años).
FECHAS DE SALIDA Y DURACIÓN DE LA RUTA
Sábados de Septiembre, Octubre y Noviembre. Duración, 4 horas y media aproximadamente.
Esas son algunas de las ventajas que ofrece el nuevo método promocional 'en punto de venta' de la marca Tefal.
La 'virtualización' de la tradicional azafata, da lugar a un nuevo PLV dinámico, en el que la tridimensionalización de la imagen permite una mayor relevancia visual para el público.
Ahora bien. Estando inmersos en un modelo de comunicación en el que el 'contacto personal' cobra una destacada importancia, cabe pensar si esta propuesta significa más un paso atrás, o un avance. Porque, la cercanía, la capacidad de respuesta personalizada y la complicidad de una azafata 'de verdad' difícilmente podrá ser sustituida por un plasma recortado y la mecánica cantinela de un vídeo pregrabado. Máxime, cuando el planteamiento se dirige a los puntos de venta, en los que el público aspira a encontrar físicamente aquello que busca.
Está claro que el nuevo formato de presentación de producto ofrece la ventaja de su inagotable capacidad para difundir el mensaje, de no necesitar un contrato, ni seguridad social, ni tiene que ir al baño de vez en cuando... Aspectos que, a priori, le auguran un futuro más que prometedor.
A pesar de ello sigo pensando que a mi, personalmente, me gusta más el planteamiento tradicional de azafat@ de verdad. Más que nada, porque tiene muchísima más capacidad de respuesta, aspecto muy importante cuando se trata de presentar un producto nuevo que puede suscitar preguntas al público interesado en comprarlo...
La 'tangibilidad del producto y del interlocutor' en el punto de venta sigue siendo, a día de hoy, un factor determinante, no lo olvidemos.
El algodón no engaña. Todo es cuestión de velocidad...
Eso es lo que ha debido pensar la marca de telefonía Vodafone, a la hora de plantear una peculiar iniciativa destinada a promocionar las bondades de sus servicios móviles de internet de banda ancha: una carrera entre el piloto de F1, LewisHamilton (que deberá recorrer a toda velocidad un circuito de 2'7 km) y la rapidez de descarga de la conexión móvil de Vodafone(que deberá bajar 288 megas antes de que el F1 llegue a la meta).
Un reto que pondrá a prueba no sólo la calidad y capacidad de la conexión a internet, sino la implicación de los fans de Vodafone en Facebook, que se conviertirán en los protagonistas de esta historia publicitaria. Porque serán las imágenes de los perfiles de los usuarios que se apunten voluntarios (10Kb de media) las que en conjunto aporten los megas necesarios para poder efectuar la carrera. Eso supone la nada despreciable cifra de 28.800 personas dispuestas a 'poner su cara' por la marca.
Esta acción es una buena muestra de utilización de las redes sociales como herramienta de proyección publicitaria. Es evidente que, para poder llevar a cabo algo así, una de las condiciones es ser una marca potente y de gran relevancia... Y otra condición es la de estar muy seguro de que tus fans lo son de verdad, y que darán la cara por ti.
La respuesta, el próximo día 13 de septiembre en riguroso directo a través de Facebook.
Ese día veremos si las redes han respondido a la llamada, Vodafone a su compromiso con la velocidad... y Hamilton... bueno, Hamilton nos conformaremos con que no la líe.
Está claro que para hacer buenas y novedosas campañas no hay que dormirse...
Y como muestra de que hay creativos que están muy espabilados, hoy os acerco una de las mejores iniciativas de combinación de soportes que he visto últimamente: una magnífica campaña canadiense de promoción del 'free coffee' de McDonald’s.
Sus autores, el equipo de la agencia Cossette, decidieron ir más allá de la mera realización de un cartel informativo/publicitario al uso, y se lanzaron a contextualizar una especie de acción flashmob a pequeña escala que lo acompañase.
De esta forma, el mensaje sobre las virtudes espabilantes del café, se reforzaba con la presencia 'in situ' de personajes adecuadamente ubicados y que, como se puede comprobar, no habían tomado en consideración el hecho de poder aprovecharse de las bondades de una dosis de cafeína gratis.
Podemos afirmar que este es un buen ejemplo de 'publicidad contextual' off line destinada a un público bien definido -usuario de metro, nivel económico medio-bajo, gente joven, etc.-, con un nivel de impacto muy localizado y que, a buen seguro, provoca los comentarios de quienes asisten al espectáculo y la redifusión de imágenes y vídeos de carácter viral por la red.
No te duermas... La publicidad contextual es cafeína para la creatividad.
Nada mejor para terminar la semana que una iniciativa que pone la creatividad al servicio de una buena causa.
Se trata de una campaña de la Caja de Donaciones de Brasil, una fundación dedicada a asistir y ayudar a la gente sin recursos, y que cada año acostumbra a lanzar una campaña de recogida de ropa.
Los creativos, conscientes de que el público acostumbra a mostrar buenas intenciones, pero pronto cae en el olvido de realizarlas, plantean esta original fórmula de 'recordar la necesidad de participación' a través de la visualización de las aportaciones de los demás.
De este modo, diseñan una caja en la que se ha troquelado la forma de un termómetro, de modo que, a medida que la gente introduce su aportación, se simula una subida de temperatura proporcional al nivel de solidaridad de los viandantes.
A mí me recuerda a los tubos del Domund que se colocaban en las aulas del colegio, donde solíamos ir echando las monedas que nos sobraban de la paga de los domingos.
Está visto que esta mecánica de inducir a la acción sigue vigente. Interesante.
Volvamos a empezar, a ver si terminamos de aclararnos...
La nueva realidad de aquellas marcas, que han comprendido la forma de adecuarse al modelo de comunicación 2.0, ya no está en las redes sociales. Esta afirmación, que a alguno puede sorprenderle, viene derivada de un hecho constatable: las redes sociales ya no son una novedad, por lo que su capacidad para generar atracción ya no reside en el mero hecho de que una marca se incorpore a ellas... Ahora, lo verdaderamente diferencial es que las marcas bien asentadas 'asalten la realidad 1.0' desde el mismo seno de cualquiera de estas redes.
Volvemos al origen... Una vez más, la experiencia nos demuestra que los cambios rápidos en el modelo de comunicación suelen derivar en una involución a su propio origen. Una vuelta atrás mejorada, que permite desarrollar nuevos planteamientos que enriquecen la conversación.
El boom de la comunicación 2.0 -que derivó en el denominado 'diálogo de las marcas'-, provocó una involución en los planteamientos de relación marca-cliente, pasando del modelo más asentado y unidireccional de venta (supermercado), a un planteamiento clásico bidireccional de relación vendedor-comprador (modelo tienda de ultramarinos tradicional).
Este proceso involutivo responde, fundamentalmente, a una necesidad manifiesta de convertir la conversación en fuente de contacto emocional entre quienes quieren interactuar. Y para lograrlo, no queda más remedio que definir canales que dejen fluir el contacto en ambas direcciones.
La enorme consolidación de las diferentes redes sociales, que aglutinan a un inmenso volúmen de público, permite afirmar que 'las redes ya no son una herramienta diferenciadora por sí misma'. Las marcas que se suben al carro a estas alturas deben ser conscientes de que no están haciendo nada especial ni singular. El efecto 'innovador' que consiguieron las que primeron se atrevieron a 'probar suerte' en el nuevo formato, ya no existe: la normalización del medio hace que se pierda parte del impacto.
Ahora bien. Tal grado de normalización está permitiendo que la realidad de lo que acontece dentro de las redes, sea asumible si lo sacamos fuera de ellas. Se abre aquí un nuevo campo de trabajo con el que alimentar de recursos creativos las campañas publicitarias de las marcas.
Esto significa que la creatividad ya no se debe adaptar a las redes sociales, sino que la creatividad 'puede surgir' desde el mismo seno de éstas e 'invadir la realidad offline'.
Ahora es mayoría el público que conoce las reglas y el idioma de la comunicación 2.0, lo que permite que podamos trasladar sus códigos a la calle, exponiendo un nuevo formato de 'interacción' que va más allá del teclado y la pantalla de nuestros ordenadores y nuestros móviles.
Podemos afirmar que estamos inmersos en un proceso inequívoco de 'redsocialización' de la nuestra realidad.
Sólo hace falta ver la nueva experiencia desarrollada en Brasil para el lanzamiento de Ford Fiesta, en el que Facebook se convierte en el argumento creativo para trasladar la realidad 2.0 a un entorno offline, a base de etiquetar un coche con los 'me gusta' del público de la calle.
A mí, particularmente, esta redsocialización de la realidad, 'me gusta'.
Con el paso del tiempo alimentamos esa necesaria visión proyectiva que nos permiten valorar y adquirir conciencia sobre los cambios que se han sucedido, suceden y, también, sucederán a nuestro alrededor.
Desde un punto de vista conceptual y creativo, 'la historia' -personal y colectiva- nos aporta un inmenso campo de información y experiencia, sobre el que poder asentar los conceptos y valores que debemos asumir para luego volver a reinventarlos y proyectarlos.
Hasta hace unos pocos años, las transformaciones en el ámbito de la comunicación se desarrollaban en un amplio margen temporal. Los procesos de'madurez'y de'asunción social' de las transformaciones se extendían en unos plazos de tiempo muy extensos.
Hoy en día, dicho plazo es muy exiguo, por lo que la perspectivahistórica que podemos tener sobre la 'innovación' -y sus valores intrínsecos- se minimiza, dificultando sobremanera el hecho de adquirir conciencia sobre las transformaciones que se suceden a nuestro alrededor.
Tanto es así que las circunstancias obligan a que el cambio sea asumido de manera inmediata -casi automática-, y aquellos que no sean capaces de adaptarse rápidamente, corren el riesgo de quedar aislados al otro lado del paradigma tecnológico y social.
A día de hoy, no es aventurado afirmar que el valor como referencia de la 'historia' ha entrado en un proceso de crisis.
Esta imperiosa necesidad de inmediatez ha provocado una fractura generacional que divide la sociedad actual entre quienes asumen 'genéticamente'la nueva realidad y quienes deben reinventarse y modificar su estándares de conductapara 'afrontarla'.
Y la clave no está en hecho de saber o no saber cómo funciona una herramienta; ni siquiera en su 'posible utilidad o inutilidad' para el individuo o para el colectivo; o dónde tiene su origen...
La clave está en percibir el valor de los cambios desde una óptica radicalmente inversa a la que estamos acostumbrados. Es necesario asumir el valor de los nuevos paradigmas sin necesidad de basarnos en la experiencia del pasado -no hay margen temporal para ello-, y sí hacerlo aplicando una visión proyectiva hacia el futuro.
Ver más allá de lo obvio. Tratar de visualizar las potencialidades de evolución y desarrollo individuales y/o colectivas que pudieran sugerir las nuevas herramientas y medios, se convierte hoy en la piedra filosofal para quienes creen en el enorme potencial de las nuevas formas de comunicación.
Ya no se trata de racionalizar la evolución de los datos históricos para 'intuir' el devenir de una herramienta, soporte, canal o medio. De lo que ahora se trata es de analizar su valor inmediato, su utilidad y, sobre todo, de tratar de visualizar su futura proyección y evolución.
La anticipación cobra, a día de hoy, una relevancia mayúscula a la hora de plantear nuestras estrategias de comunicación. Conseguir enfocar las estrategias en base a esa visión proyectiva se convierte en el mejor argumento sobre el que establecer el posicionamiento 'a futuro' tanto de las marcas, como de las personas.
Y aplicando esta teoría, podemos señalar que las redes sociales ya empiezan a formar parte de nuestro pasado inmediato. Herramientas muy presentes, a día de hoy, pero que su utilidad verdadera debe ser la de servir de puente hacia el futuro.
Facebook, Twitter, Linkedin, Tuenti, etc, son redes en pleno auge -unas más que otras- y definen un escenario inmediato, más o menos definido. Pero su verdadero valor, para quienes quieren comunicar y trascender, no es su éxito actual, sino que se esconde tras las pistas que nos aportan y que nos ayudan a vislumbrar el devenir de un futuro inmediato.
Estoy convencido de que dentro de 20 años, serán muy pocos los que recuerden el actual modelo de comunicación e, incluso, de educación. Y no lo recordarán por falta de memoria, sino porque la inmediatez de los cambios será tal, que su 'valor histórico' para el usuario será meramente anecdótico.
En definitiva, si queremos adecuarnos en este mundo, lo importante no es saber de dónde venimos, sino hacia dónde vamos.
Una vuelta de tuerca más... La marca de cosmética masculina AXE(cuya denominación para el mercado australiano es LYNX), retomando una idea utilizada en una de sus líneas de campaña más censuradas en televisión, la pone al servicio de una nueva provocación publicitaria, en esta ocasión, destinada al país de los canguros, los cocodrilos y los Dundees.
Una vez más, las curvilíneas modelos -características en el 99'9% de las propuestas de comunicación de AXE- sirven de gancho para la presentación del 'paraíso soñado por todo macho con sobredosis de testoterona', y que se ofrece como premio a todos los 'clientes' que compren los productos la marca: elLynx Lodge, un resort paradisiaco, plagado de bellas mujeres, solas y desvalidas, que esperan anhelantes la llegada del macho en celo -y si esto no es promoción del turismo sexual al estilo australiano, que venga Dios y lo vea-.
Una brabuconada publicitaria que se promociona a través de la red, debido a la imposibilidad de superar la censura (lógica en esta ocasión) ejercida por las diferentes televisiones.
De nuevo -aunque ya no es novedad-, la estrategia de ensalzamiento del macho cabrío sirve de argumento para una marca bien posicionada, pero cuya argumentario de venta se resiste a evolucionar hacia un modelo algo más inteligente y menos primitivo.
Está claro que el objetivo es vender -y la fórmula que potencia la mentalidad machista parece que vende-, pero pienso que toda marca de éxito puede, y debe, evolucionar hacia modelos de comunicación menos sectarios.
Es probable que el miedo a perder el terreno ganado por este camino sea la traba que 'obligue' a los responsables de comunicación de AXE a mantenerse fieles al estilo 'macho cabrío'. Pero para solventar ese chance están los creativos, que deben ser capaces de crear las bases para dar un salto hacia adelante y plantear una nueva línea de posicionamiento más acorde con los tiempos que vivimos.
En pleno siglo XXI, creo que somos mayoría aplastante los que pensamos que el papel de las mujeres en la sociedad va más allá de ejercer como objeto de satisfacción del hombre... ¿o no?
Abrirse al mundo es lo que tiene... Para algunos significa desnudarse públicamente y definirse hasta el más íntimo detalle, mientras que para otros implica un ejercicio de contención personal y profesional, que marca los límites del qué, cómo, cuándo, porqué y dónde mostrarse ante los demás.
Y esa decisión, personal e intransferible, que establece nuestros propios límites de hasta dónde queremos llegar a 'enseñarnos', no se aprende en un libro, ni en las epístolas de los grandes expertos. Esa decisión surge, simple y llanamente, de la aplicación de uno de los valores intrínsecos a cada persona: el sentido común.
La conversación, el diálogo, el buenrollismo, la amabilidad y la ausencia de excesiva acritud inicial en el desarrollo de nuestras relaciones 2.0, no debe confundirse con la simpleza. Ni todo es rosa en el mundo 2.0, ni todo es un peligro. Como en todo, siempre hay un término medio.
Al igual que en la vida offline existen unos códigos inherentes de conducta, en la comunicación 2.0 también funcionan, y por ello es fundamental ejercitar el sentido de la responsabilidad. El 'supuesto anonimato' de la red no debe llevarnos a caer en el error de creer que nos encontramos en un reino de taifas, en el que todo es lícito y donde el ejercicio de la conversación viene amparado por la libertad de hablar desde el púlpito camuflados a modo de avatar... La comunicación 2.0 se establece entre personas, y ello implica comportarse de la manera más próxima a la realidad de cada uno.
Las verdades a medias, el engaño y la mentira suelen tener un efecto boomerang que termina volviéndose (con creces) en contra de quien las promueve.
Ser uno mismo en la red, significa 'ser uno mismo y no otro'... Y, aunque esta afirmación es absurda por su absoluta obviedad, no está de más resaltarla. Son muchas -cada vez más- las personas y las marcas que tratan de 'disfrazar' su personalidad, adaptándola a las querencias de un público abierto a comunicarse. Tanto es así, que si esto termina generalizándose, la comunicación 2.0 corre el riesgo de caer en un peligroso proceso de artificiosidad, en el que lo falso aliene lo real, desenbocando en un proceso de inutilidad social del medio.
La clave del éxito de las redes está en el hecho de que sirven para poner en contacto a personas y marcas 'realmente'. Un contacto virtual sencillo y accesible, que permite la interacción y el desarrollo de acciones posteriores, a escala offline en muchos casos, y donde se descubrirá la verosimilitud o inverosimilitud de la personalidad 2.0... Y así debe seguir siendo.
La naturalidad es, sin duda, uno de los mejores argumentos para generar empatía. La honestidad su mejor garantía. Y es nuestra responsabilidad -tanto de las personas, como de las marcas- centrar el diálogo sobre dichos valores.
Y ese 'ser uno mismo' nos exige 'medir nuestras palabras' y poner en sociedad aquellos valores consustanciales a nuestra personalidad auténtica, que hagan posible ser 'reconocidos y reconocibles' tanto a nivelonline como off line. No se trata tanto de contarlo todo -todos tenemos una parte privada-, ni de no contar nada o contar una verdad manipulada; hay que encontrar ese término medio que nos permita representarnos adecuadamente ante los demás, y que sea el reflejo fiel de lo que somos... y no tanto, de lo que nos gustaría ser.
Nunca olvidemos que en comunicación 2.0, también somos esclavos de lo que decimos y dueños de lo que callamos... Como en la vida misma, desarrollarnos socialmente es una cuestión de responsabilidad personal.
Hoy es el día anhelado. Ha llegado ese momento histórico que abre un paréntesis en mi frenesí laboral, y que me permitirá ¿desconectar? mi USB, del diario y virtual mundo que me he fabricado a través de este blog.
Hoy es el día en el que comienzan mis breves, pero anheladas, vacaciones (sólo una semanita). Días de relax, sol y playa en compañía de mi familia, que es la que más sufre mi virtualización cotidiana. Comienzo un período cargado de intensas jornadas de holganza, que servirán para recargar las baterías y retornar con nuevas ideas e ilusiones.
Y, como se suele decir, me piro, vampiro. Me voy de vacaciones...Que ya no aguanto más.
Gracias a una de las últimas joyas de la corona de Apple, el iPad, y utilizando cuatro simples aplicaciones, Real Drums, Pro Keys, BabyScratch y GuitarMania, el músico ScottHarrisse se monta un lío de película y nos deleita con una versión de la ya mítica banda sonorastalloniana, “EyeOfTheTiger”.
No deja de ser una curiosidad -que viene como anillo al dedo para ilustrar el post en la mañana de un viernes-, que un músico se aplique en sacar partido a un iPad. Pero, más allá de la pura anécdota, cabe destacar la enorme capacidad que tiene el aparatito en cuestión para conseguir que se viralice su uso a través de la red.
Es indudable que Apple suele -casi siempre- hacer bien sus deberes en los lanzamientos de sus productos, lo que permite que 'a posteriori' sean los propios usuarios los encargados de hacerle la campaña a la marca.
Es un hecho incontestable que, cuando el producto es bueno, el modelo de comunicación 2.0 se convierte en la mejor arma de difusión y relevancia para las marcas. La excelencia se vende bien, y eso redunda en el hecho de que los fans de las marcas se empeñen en demostrarlo.
Ahora bien, no pensemos que todo el monte es orégano, porque también sucede lo contrario: si el producto decepciona, el usuario no tendrá piedad con la marca, y se encargará de ventilar sus defectos a los cuatro vientos.
Moraleja: para bien o para mal, la comunicación 2.0 es una magnífica herramienta para la gloria o el fracaso de un producto. Una circunstancia que puede llevarnos a pensar que sigue siendo válido el conocido tópico, 'crea fama y échate a dormir'...
No caigamos en el error de aplicarlo. Una clave para el buen hacer en Comunicación 2.0, es estar siempre alerta, porque cuando menos te lo esperas suele aparecer alguno 'y te hace un roto'... o un videoclip.
'Be social my friend'... Una declaración de principios para estos tiempos que corren, en los que el 'hecho social' se ha convertido en todo un santo y seña generacional.
A sabiendas de que mi insistencia sobre el tema puede llegar a resultar algo cansina, tengo que ratificarme en la apreciación de que el proceso involutivo de las estrategias de comunicación 2.0 -toda emoción 'virtual' termina necesitando hacerse 'tangible' en el espacio real-, es un hecho cada día más constatable.
Sin ir más lejos, ayer mismo comentaba en el post la necesidad que tenemos, tanto marcas como personas, de trasladar al mundo real las percepciones, experiencias y contactos vividas en el mundo 2.0.
La 'hipersocialización' de este cúmulo de experiencias adquiridas en la red se está convirtiendo en un argumento de comunicación muy potente. Si hace unos pocos años la escasez de público objetivo conocedor de las redes sociales hacía inviable 'hipersocializar' la realidad 2.0 -muy poca gente manejaba los diferentes códigos de 'red social'-, actualmente el paradigma se ha transformado radicalmente, y la masa crítica de 'público educado en lo 2.0' es enorme. Este hecho, que hace reconocible el nuevo idioma, permite que las campañas de marca puedan definirse a través del 'traslado de dichos códigos y valores' al mundo real.
Asistimos así a una eclosión de códigos virtuales que trascienden, más allá de las pantallas del ordenador, hasta invadir nuestro día a día. Acciones que ponen en carne creativa los diferentes aspectos de nuestra vida 'virtual', creando un escenario mixto, muy atractivo y potente, que permite dibujar los primeros trazos de una época publicitaria y de comunicación marcada por la 'integración positiva' de los espacios virtuales en nuestra realidad cotidiana.
Tanto es así, que me atrevo a asegurar que Facebook, Twitter, Tuenti y demás redes sociales conocidas y por conocer -vivimos a la espera de la nueva propuesta social de Google-, se están convirtiendo en un espacio más real que virtual para muchos de sus usuarios, y también para muchas de las marcas que han apostado por utilizarlas.
Una vez más, vuelvo a incidir en el hecho de que no podremos hablar del éxito de un social media hasta que éste consiga trascender desde la propia red, y se convierta en parte de nuestra 'realidad cotidiana'.
Y como muestra, hoy os acerco la campaña de Diesel y Fiat, en la que todo lo aquí expresado se plasma de forma audiovisual. Una campaña inteligente y muy divertida, que identifica -y con la que se identifica- toda una nueva generación de público.
Una vez más, las marcas utilizan el alegato de la 'vida real' para reclamar la atención de un público excesivamente virtualizado, aportándole un nueva perspectiva de experiencia y emoción en la que se hace bueno el concepto de que 'la auténtica vida está ahí fuera'.
No es por no ir... Pero, ir para nada, es tontería.
Esta conocida frase del dúo humorístico 'Cruz y Raya' viene como anillo al dedo para expresar el sentimiento que subyace en este post. Y no penséis que se trata de una renuncia a lo 2.0, ni mucho menos.
Sobre lo que hoy voy a reflexionar -dentro de mis limitadas capacidades de raciocinio- es sobre el vacío existencial en el que suelen caer todos aquellos que se sumergen en el mundo de la comunicación 2.0 sin tener muy claro para qué van, sin saber el objetivo del viaje y, lo que es más importante, sin disponer del combustible de contenidos necesario para poder moverse hacia alguna parte.
Para empezar, hay que señalar que internet no es el futuro...
Uno ya empieza a cansarse de oír repetidamente esta cantinela sinsorga, que incide en la visión futurista de un mundo dominado por la red. A los agoreros que la canturrean, deberíamos mostrarles las evidencias de que internet es un 'presente de facto'. Un 'ahora mismo' que ya está dominado por un nuevo modelo de comunicación avanzado y abierto, en el que las marcas -personales y empresariales- deben interactuar en busca de ese destino virtual que le facilite un 'éxito real'.
Ya es momento para que aquellos que nos dedicamos a la procelosa misión de 'evangelizar' sobre las bondades de la nueva fe 2.0, pasemos a un nuevo estadío laboral en el que, en vez de empeñarnos en 'bautizar' a los no creyentes, nos dediquemos a 'confirmar' a los que ya viven esta nueva ¿realidad?.
Han pasado los primeros momentos de confusión, de desasosiego, de miedo. Ahora ya empezamos a vivir nuestro presente en un escenario mucho más asequible y moldeable. Sabemos lo suficiente para poder establecer las estrategias adecuadas para afrontar nuestra vida virtual. Podemos determinar nuestros objetivos, cuantificarlos e, incluso, cualificarlos. Ya tenemos las herramientas necesarias para desarrollarnos y adecuarnos en el entorno cambiante de la comunicación 2.0. Ya tenemos lo suficiente para poder llegar a nuestro destino.
Ahora bien. Llegar a la meta puede significar una decepción mayúscula para quienes suspiraban por descubrir un mundo diferente o para quienes buscaban camuflar sus debilidades profesionales o de marca tras un avatar tamizado por la irrealidad.
Y es que, a medida que uno avanza por este mar de información, contacto y socialización virtual, descubre que todo lo que acontece a su alrededor no deja de ser una mera proyección idealizada y des-emocionalizada del mundo real.
Por suerte -al menos así lo valoro yo-, la comunicación 2.0 tiene un enorme déficit de valor emocional que la limita y la hace imperfecta.
Y digo 'por suerte', porque sería muy triste que lo virtual terminara sustituyendo lo real. Que los contactos virtuales y que las transferencias emocionales, en forma de megabytes, finiquiten nuestra percepción real sobre las cosas.
Por suerte, este viaje a través de las autopistas de la información, la relación y el conocimiento compartido conduce a un mismo destino: la realidad.
Tras muchas horas de travesía a través de las pantallas del ordenador, de los iPad, de los móviles, etc., el viajero 2.0 descubrirá que su anhelado destino estaba muy cerca y que, además, está más acá que allá del entorno de la red.
La Comunicación 2.0 conduce, indefectiblemente, hacia la realidad. La insatisfacción que genera la excesiva virtualización de nuestra presencia, se solventa sí o sí, con una vuelta a la vida real.
Las personas establecen contactos virtuales, pero anhelan 'desvirtualizarlos'. Las marcas promocionan sus productos y sus valores, con el único objetivo de conseguir una 'venta real'. La información circula, pero hay una persona detrás que la 'construye' y que la tangibiliza... Todo lo virtual que subyace en la red tiende a 'realizarse'... como la vida misma.
La que he denominado'hipersocialización'-necesidad de generar acciones que conviertan lo virtual en real-, es la meta final de todos los procesos de comunicación 2.0. Esto hace que en el tramo final del proceso, se produzca una involución del objetivo inicial, haciendo que el tránsito hacia la virtualización de lo real -tanto de marcas, como de personas-, se transforme en una 'hiperrealización' de lo virtual.
En conclusión, la Comunicación 2.0 marca un viaje de ida y vuelta para quienes la saben utilizar. Un hecho que más que generar decepción, abre una nueva expectativa para todos aquellos que no se atreven a abordarla. Lo virtual es una herramienta magnífica para lograr relevancia, posición de marca, contacto, proyección, valor... Aspectos que pueden traducirse en una realidad mucho más tangible: vender.
Así las cosas, podemos afirmar que la Comunicación 2.0 es un viaje muy apetecible y productivo... y que, 'por suerte', ¿es un viaje a ninguna parte?
Esta campaña no es lo que parece... Es mucho peor.
Que en pleno siglo XXI haya más de 150 millones de mujeres y niñas sometidas a la cruel costumbre de la mutilación genital, es un escándalo. Y no pensemos que esta práctica es una costumbre residual de algunas zonas de África, porque no es así: la castración femenina se extiende por las más diversas partes del mundo.
A aquellos a los que el acerbo cultural les dicta la norma de mutilar a las niñas, en aras de un canon de belleza, habría que plantearles si pensarían lo mismo si fuesen ellos el objetivo de tal práctica.
Mucho se habla de la crueldad con los animales -que también es digna de atención-, de la pertinencia, o no, de mantener la tradición taurina en nuestro país -tema en el que no me voy a extender-, o de la utilización de ratones y monos en los experimentos de laboratorio... Pero, qué poco se habla y se lucha por tratar de erradicar esta 'lacra cultural'que amputa el futuro de millones de mujeres.
Por esta razón, hoy os acerco la campaña puesta en marcha por la Waris Dirie Foundation, una organización promovida por laconocida modelo y actriz somalí Waris Dirie, que lleva más de 12 años luchando por los derechos de las mujeres y por la erradicación mundial de la salvaje práctica de la 'ablación del clítoris'.
Una campaña que se plantea desde una perspectiva totalmente disruptiva: una protagonista de raza blanca, una realización audiovisual más próxima a una campaña de cosmética que a un spot reivindicativo y una serie de valores que definen un estándar de belleza reconocible, forman el argumentario sobre el que se establece el mensaje. Una paradoja visual y conceptual, que sive de alegato rotundo y contundente contra una 'forma de cultura' para la que el ideal de belleza viene definido por la 'castración'.
Es evidente que cultura e ideal de belleza -conceptos fuertemente vinculados en la mentalidad de las personas-, son valores que resulta muy difícil cambiar. Máxime, cuando una gran parte de la sociedad decide mirar hacia otro lado, evitando así la responsabilidad de tomar partido activo en dicho cambio.
Se trata de una campaña muy dura, dirigida a despertar las conciencias de quienes vivimos sumergidos en una sociedad edonista y excesivamente acomodada. Una campaña que, probablemente, no sirva para erradicar el problema. Pero, al menos, servirá para que reflexionemos durante un minuto sobre los valores que deben conformar 'la cultura de una sociedad moderna'.
Y, evidentemente, la crueldad no ha sido, ni es, ni será nunca 'un valor cultural'. Se pongan como se pongan, y digan lo que digan quienes hacen de las tradiciones absurdas su argumento de identidad.
La belleza y la cultura son otra cosa. Y, si no lo son, luchemos por que lo sean.
La vida es juego... Y no se trata de una deconstrucción poética del clásico de Calderón de la Barca, sino una afirmación de una realidad palpable: si no tienes claro cómo comunicar... haz algo que, al menos, sea divertido.
Eso es lo que parece que han debido plantearse los responsables de la marca Cadbury que, al puro estilo de Benetton y sus polémicos anuncios, han hecho de su 'modelo de comunicación' toda una referencia en materia de viralidad.
Haciendo una gracia -que para eso es veranito y la seriedad hay que dejarla aparcada, de momento-, podemos afirmar que la comunicación de la marca de Cadburydesciende del mono. Un proceso evolutivo que se ha ido consolidando paulatinamente, y que ha dado lugar a un nuevo formato de publicidad pseudoviral, en el que los valores del producto se dejan guardados para mejor ocasión,priorizando un planteamiento que tiende más al espectáculo que al puro concepto.
Pero este modusoperandino es una excepción. Todavía mantengo en mi retina algunos casos como el de la marca de gafas Ray-Ban, que ha sido protagonista de varias campañas de tendencia viral, basadas en la comunicación del absurdo como argumento de branding.
Es evidente que los designios de la creatividad publicitaria son inescrutables, y que la 'diversión' forma parte del bagaje de herramientas de los creativos a la hora de dar forma a sus planteamientos.
Es evidente también, que la saturación de impactos publicitarios es tan elevada que resulta muy complicado destacar... Todo eso, ya lo sabemos.
Pero, a pesar de ello, no hay que olvidar que la publicidad no es un juego, y tiene que estar dirigida a vender -ya lo decía Ogilvy-, y para lograrlo, nada mejor que seducir a nuestros potenciales clientes con las bondades del producto...
Viendo el spot de Cadbury, acabo de recordar que hace tiempo que no me deleito con una parrillada de marisco y pescado en condiciones...
Ya no vale lo obvio, ni lo predecible... Las marcas que quieran triunfar deben ir más allá. Deben 'hipersocializarse', abriendo sus valores a través de experiencias 'emocionales y tangibles' para el público e, incluso, redefiniendo y reconstruyendo esos valores para lograr acceder a nuevos públicos.
Y no sólo se trata de hacer una campaña 360, o una acción de social media. Ni mucho menos. De lo que se trata es de 'ampliar los horizontes de comunicación de la marca', abriendo las puertas a nuevos planteamientos que permitan una mejor implementación de la misma en amplios marcos de carácter social y que van más alla de un perfil en Facebook o de una acción publicitaria al uso.
Desde que 'las marcas hablan' con sus usuarios (o, al menos, lo intentan) e interactúan con ellos de tú a tú (en aras de construir sus propios entornos sociales ad hoc), la comunicación ha sufrido un 'proceso de democratización obligado', en el que las percepciones, alimentadas a través de la conversación, están dando pie a la revisión continua de los valores fundamentales sobre los que se sostiene la 'personalidad de marca'.
Pero este proceso social no está -por suerte- acotado a un marco definido e inamovible. Las fronteras de las 'relaciones sociales' no quedan constreñidas al entorno de una tienda o al ámbito digito-social de internet. Van mucho más allá.
La dimensión social y su proyección digital a la que nos vemos abocados -tanto las marcas comerciales, como las personales-, no debe cegar nuestra capacidad de ver más allá de lo que resulta obvio. La excesiva polarización 'hacia lo 2.0' del actual discurso sobre comunicación, está restringiendo nuestra capacidad de percibir el verdadero potencial que ofrece el nuevo modelo de relación marca-cliente. Tanto es así, que el principal síntoma, una especie de 'glaucoma 2.0', se manifiesta a través de una distorsión muy peculiar en la percepción tanto de las propias marcas, como del público: ¿cuántas veces hemos oído la afirmación de que 'aquellos que no están en social media, no existen'?
Es evidente que la actual situacion de la comunicación viene dominada por los nuevos entornos sociales, pero nunca hay que olvidar que, por mucho que los social media avancen de forma incontestable, 'la realidad sigue estando ahí fuera'. No hay que olvidar que, por muchos amigos que tengamos en Facebook, Linkedin, o Twitter, nuestra auténtica realidad social se compone por aquellas personas con las que mantenemos un contacto 'de verdad'...
Las diferentes ediciones de 'Eats&Twitts', el EBE, las quedadas tipo 'Beers&Twitts', los flash mobs, etc... son la manifestación más evidente de la imperiosa necesidad de trasladar 'lo social media' a un plano de realidad tangible. Y a esa 'tangibilidad' es a la que podríamos denominar como 'hipersocialización'.
Y así lo ha debido entender la marca PUMA, que acaba de lanzar una interesante campaña, 'PUMA Social'en la que el 'factor social' trasciende de lo obvio y ahonda en nuevos valores que amplifican su capacidad de penetración en el público.
Olvidándose de la característica publicidad basada en elstarsystem deportivo -atletas y deportistas de relumbrón que ponen su cara, cuerpo y valores al servicio de la marca-, los responsables de comunicación de PUMA se abren hacia ese 'otro público', totalmente alejado de los gimnasios y de las pistas de atletismo. Personas normales que se divierten, comparten y socializan en sus salidas nocturnas; que juegan a los dardos o al futbolín, mientras comparten unas cervezas con sus amigos...
El nuevo foco publicitario de la marca deportiva se centra en 'lo social' como meta de éxito. Los aspectos competitivos se centran así en un plano cotidiano y 'muy real', con el que se identifican un amplio número de posibles clientes.
De esta forma, los valores de marca se vuelven tangibles, favoreciendo la creación de la necesaria empatía, que conduce al diálogo y a la afinidad de personalidades. Pero hay más... Aparte de la campaña, y del propio site social que ésta conlleva, la marca ha abierto en Nueva York el 'Cougar Club Social', un espacio de ocio y diversión exclusivo, en el que los usuarios podrán disfrutar 'realmente' de aquellos aspectos comunes que les vinculan a modo de 'red social'.
Una vez más, se demuestra que la 'realidad supera a la ficción'... Que lo tangible, siempre vende.
Conversación en tercer grado... Así podríamos definir la paradógica situación generada alrededor de los proyectos cinematográficos en torno a Facebook,“The Social Network”, y MySpace,“The Other Social Network”. Dos proyectos oportunistas -la eclosión y auge de las redes sociales a nivel mundiales lo pone fácil-, que se replican uno al otro, en un afán de evidenciar cuál de las dos conocidas plataformas tiene más tirón.
A priori, los productores hollywoodienses se estarán frotando las manos, pensando en los millones de usuarios que esperan conocer los entresijos dramático-festivos sobre los que girararán las tramas. Está claro que la vida de los creadores de Facebook y MySpace no dará para mucho, así que cabe pensar que las películas derivarán por derroteros mucho más emocionales y apetecibles que el simple hecho de ver, por ejemplo, cómo Zuckerberg crea el característico botón de 'me gusta'.
Pero, como todo en esta vida, a los gurús del cine les ha salido un nuevo interlocutor, que viene cargado de ironía y mala leche, y al que no le coarta ningún tipo de cortapisa ético o moral: los propios usuarios de la red.
Surgido desde la 'nada', casi por generación espontánea, asistimos al 'estreno' de un nuevo proyecto, al que han denominado “The Video Website”. Una parodia salvaje y divertida, en la que se ironiza sobre la importancia de dar contenido dramático a las tramas cinematográficas -en clara alusión a las megaproducciones holliwoodienses-.
Conscientes de que la vida de los fundadores de Facebook y MySpace no da para mucho -emocionalmente hablando-, los satíricos guionistas de “The Video Website”, fuerzan la máquina hasta hacer que lo histriónico se convierta en el argumento base de la sátira.
Sin un excesivo afán de ganar el Premio de la Academia del Cine, esta sátira sólo busca arrancar una sonrisa a quienes la disfrutan e ironizar sobre los nuevos gurús del siglo XXI. Pero, además, también sirve para poner de manifiesto la enorme velocidad con la que se responde y replica todo aquello que emana de las 'grandes marcas'.
Más allá de los aspectos cinematográficos y de guión -discutible en cualquiera de los casos-, esta 'conversación' de proyectos peliculeros -a modo de eclosión de setas en el bosque- pone en evidencia un hecho característico de la comunicación 2.0: si abres la boca para decir algo, corres el riesgo de que te contesten... y, si contestas, no te quepa la menor duda de que saldrá alguien a replicarte.
Así que si tienes previsto decir algo, debes tener muy en cuenta que... donde las dan, las toman.