Replicar el mal rollo en nuestros perfiles virtuales no sólo no aporta mucho, sino que puede convertir nuestra vida en un frenético pozo de mala leche, acritud y desencuentro.
Habitualmente, el entorno de personas con las que acostumbro a tener un contacto directo -además del virtual- solemos comentar el 'buenrrollismo' imperante en la red. Los malos modos y los desencuentros no suelen ser un hecho habitual en nuestros perfiles sociales -salvo deshonrosas excepciones, que siempre las hay-, lo que siempre es un hecho a destacar. Tanto es así que hemos llegado a bautizar el entorno 2.0 como 'el mundo rosa'.
Pero no nos confundamos. Una cosa es tratar de entablar contacto y conversación por el cauce del buen rollo, la colaboración y la empatía virtual, y otra muy distinta es 'pensar que la mala leche, la mala intención, la acritud o la vanidad desmesurada' no existen. No seamos ilusos.
Tengo un amigo -buen amigo y mejor profesional- que siempre afirma que 'todos los seres humanos tienen boca y culo', en clara referencia a la importancia de no perder esa perspectiva real y demostrable, que implica que lo que hoy es bondad y buen rollo entre personas afines, puede transformarse, por obra y gracia de las circunstancias, en un conflicto de escala variable -casi siempre de escala creciente y a peor-.
Partiendo del hecho de que los 'santos' suelen estar ya fallecidos, este mundo virtual no es 'rosa', ni mucho menos.
Todos tenemos esos dos extremos diferentes y diferenciales que modulan nuestra personalidad. Ahora bien, el éxito social -al igual que en la vida real- depende muchísimo de cuál de esos dos extremos es el que protagoniza la proyección de nuestra personalidad. Y, evidentemente, el 99% de las personas con capacidad intelectual básica, eligen proyectarse a través de su parte más noble.
Y es así, como la configuración social de las redes, se enmarca normalmente en un ambiente amable, participativo y de colaboración. Un entorno en el que la empatía virtual se adereza con actitudes proactivas, que tratan de mantener la tensión emocional en unos niveles de corrección sostenibles para todas las partes.
Puede que resulte irreal y utópico pero, hoy por hoy, la aplicación de esta 'actitud positiva' por parte de la mayoría de los usuarios, está permitiendo una mayor proyección del soporte. Tanto es así, que van desapareciendo los recelos de quienes no se han atrevido a abordar su inmersión en este entorno e, incluso, ya se plantean incorporarse como miembros de pleno derecho a este 'mundo 2.0'. Y no hay que olvidar tampoco que ese mismo ambiente de colaboración y 'buen rollo' se ha demostrado como un gran punto de partida para la creación de proyectos, alianzas y, también, de empresas...
Y sí que suena a utopía... pero funciona. Al menos, por ahora y para quienes han hecho del 'buen rollo' su actitud proyectable ante los demás.
Así que, aprovechemos y disfrutemos del potencial personal y profesional que nos ofrece la proyección de esta actitud colectiva, y pongamos nuestro granito de arena para que la situación dure... Porque tiempo tendremos -no me cabe la menor duda- de que llegue alguien y nos descubra que, además de boca, también tiene culo.

















