El proyecto se basa en la idea de "premiar" a aquellos conductores que respetan los límites de velocidad utilizando algo tan básico como las cámaras radares que hay instaladas en las carreteras. La idea es crear un concurso por el cual, una parte del dinero recaudado de las multas a los malos conductores, se destine como premio de un sorteo en el que participan exclusivamente quienes respetan las normas de tráfico. Para ello, se instalarían una serie de radares que también detectan a aquellos conductores que cumplen escrupulosamente la normativa de tráfico, de forma que se pueda identificar y certificar al futuro ganador del sorteo.
Un planteamiento muy sencillo que trata de incentivar el cumplimiento de los límites de velocidad a través de una "formulación inversa" del planteamiento tradicional: no sólo se castiga al culpable, sino que se premia al inocente.
Una peculiar lotería que redunda magistralmente en el objetivo de la campaña de Volkswagen: tratar de cambiar las cosas divirtiendo.
Francamente interesante y viable.

















