Un bolígrafo BIC, un papel y un famoso (famosa en esta ocasión)... Eso es todo lo que se necesita para hacer una campaña de estilo viral diferente.
Dicho y hecho. Unos jóvenes se acercan a la actriz alemana Eva Habermann con la intención de pedirle un autógrafo. Y claro, ante la amabilidad de los chavales y el buen rollo que llevan, la despampanante mujer sucumbe y autografía el papel que le ofrecen, sin saber que lo que está firmando es ¡un acta de matrimonial!.
Está claro que el documento en cuestión tiene menos validez que una moneda de seis euros, pero los responsables de la marca BIC no sólo tratan de poner en evidencia la calidad de sus productos, sino el poder que éstos tienen para poder hacer cosas.
Una forma muy inteligente de incorporar valor añadido al producto de forma sencilla (y barata), y de hacernos ver la trascendencia que pude alcanzar todo aquello que escribimos...
Así que, ya sabes, a partir de ahora ten cuidado con lo que firmas.
Dicho y hecho. Unos jóvenes se acercan a la actriz alemana Eva Habermann con la intención de pedirle un autógrafo. Y claro, ante la amabilidad de los chavales y el buen rollo que llevan, la despampanante mujer sucumbe y autografía el papel que le ofrecen, sin saber que lo que está firmando es ¡un acta de matrimonial!.
Está claro que el documento en cuestión tiene menos validez que una moneda de seis euros, pero los responsables de la marca BIC no sólo tratan de poner en evidencia la calidad de sus productos, sino el poder que éstos tienen para poder hacer cosas.
Una forma muy inteligente de incorporar valor añadido al producto de forma sencilla (y barata), y de hacernos ver la trascendencia que pude alcanzar todo aquello que escribimos...
Así que, ya sabes, a partir de ahora ten cuidado con lo que firmas.







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