Inspiración y plagio son dos términos recurrentes cuando se valora el foco, fondo y forma de una campaña. Esos "parecidos razonables", que tantas veces encontramos en una nueva propuesta publicitaria, son el centro de la polémica entre quienes defienden la pureza de raza de la creatividad y quienes asumen que es lícito buscar la inspiración entre las mejores o peores propuestas del pasado. No seré yo quien alumbre el camino a la polémica, lo único que trataré es de dejar clara mi postura al respecto.
Después de diez años trabajando como Director Creativo, soy de los que piensan que la inspiración argumentada en el trabajo de otros es una herramienta más para quien tiene la responsabilidad de desarrollar una nueva creatividad.
En el origen de la labor del copy, del creativo o del arte siempre habrá un sustrato referenciado e inserto en el subconsciente de campañas y obras vistas con anterioridad. Esa memoria intangible sobre lo que hemos visto, oído o sentido anteriormente forma parte del bagage creativo con el que cuentan los profesionales. Una serie de claves de referencia que sirven para establecer un punto de partida hacia una nueva forma de ver las cosas.
Ahora bien, una cosa es inspirarse y otra muy diferente copiar. La burda imitación, rastrera y simplona, no tiene pase.
Copiar significa eludir nuestra responsabilidad como creativos, degradándonos como profesionales. Y es que con el plagio no sólo engañamos al cliente, sino que nos engañamos a nosotros mismos -que es lo peor-.
Pero es cierto que hay una fina línea que divide la frontera entre la inspiración y la copia. Una tesitura que debe ser matizada por los profesionales y que les (nos) permitirá establecer un nuevo punto de vista sobre las cosas. Una nueva forma de entender conceptos, palabras, sonidos e imágenes que aporten un nuevo entorno y un nuevo sentido a lo ya conocido.
Esa es la clave. Interpretar una nueva forma de ver, oír, sentir o plasmar lo ya sabido. Casi todo está inventado, sí, pero a pesar de ello, siempre tendremos la opción de mostrarlo de forma diferente.
Este es el caso que hoy adjunto a este post. Una magnífica reinterpretación de la antigua campaña de ADIDAS "House Party" (2008).
La nueva pieza ha sido realizada por el canal británico SKY1, con motivo de la celebración del 20 aniversario de la serie Los Simpson. Un trabajo que "calca" el concepto, la música y la interpretación creativa pero que, sin embargo, se constituye como pieza original al poner claramente en evidencia su carácter de copia, asumiendo los roles y los valores planteados por Adidas y poniéndolos al servicio de su producto. Un ejemplo de como la delgada línea entre plagio e inspiración viene marcada por el talante y el talento de los departamentos creativos.









