Volviendo al ámbito de la publicidad gráfica -y que últimamente tengo un poco abandonado en el blog-, hoy he decidido acercaros esta magnífica campaña que ha puesto en marcha la empresa farmaceútica Novartis, para la promoción de su su marca de medicamento contra el dolor de garganta "Mebucaine".
Las campañas farmacéuticas son una "rara avis" en el mundo publicitario, puesto que la mayor parte de su estrategia de campaña se dirige de forma directa al colectivo médico, que es en definitiva el "prescriptor" más eficaz a la hora de incitar el consumo de estos productos. De ahí que, una gran parte del presupuesto de comunicación de los laboratorios se destine a "incentivar legalmente" a los médicos, con el objetivo de que éstos se decanten por una marca frente a las de la competencia a la hora de recetar un medicamento -un hecho que en algunos países no está permitido o, al menos, está medianamente regulado-.
De este modo, las campañas de medicamentos que saltan al espacio público se circunscriben normalmente a los productos "sin receta", y cuya opción de consumo es decisión directa del paciente. Así, se convierten en marcas farmaceúticas habituales productos como la aspirina, los antitusivos (¡Abuelo, el Iniston!), los complejos vitamínicos o los sprays anticontracturas, entre otros.
Productos que, en algunos casos como el de la aspirina, se han convertido en un clásico publicitario, y que han permitido que la marca disfrute de un status de "marca estrella", gracias a un posicionamiento muy bien implementado en el subconsciente cultural de una gran parte de la sociedad.
Como aspecto negativo, también cabe destacar el aberrante modelo de comunicación en el que ha derivado uno de los medicamentos más notables de las últimas décadas: la conocida pastilla azul de "Viagra". Este medicamento acapara los primeros puestos en el ránking de spam informático, sometiendo a la peor de las torturas a quienes utilizamos el correo electrónico, puesto que es raro el día en el que no tengamos uno o varios mensajes ofreciéndonos esta maravilla farmaceútica como solución a nuestras disfunciones eréctiles. Evidentemente, este medicamento tiene que estar recetado por un médico, pero es tal la demanda que internet se ha convertido en un nicho de negocio -ilegal, por supuesto-, para falsos proveedores y estafadores que "aprovechan el tirón del Viagra" para conseguir pingües beneficios a costa de algunos pardillos.
Una vez hecho este somero análisis, volvamos con la campaña que hoy nos ocupa, Mebucaine, y que sirve como ejemplo de una imagen de producto bien construida y cuya calidad gráfica destaca por encima de lo habitual.
En esta ocasión, la agencia Saatchi & Saatchi Cape Town de Génova ha sido la responsable de la conceptualización y diseño de estos originales. Un esfuerzo gráfico muy importante y que marca una diferencia muy notable con respecto a la habitual línea publicitaria de los medicamentos.
Una línea gráfica que no es algo espontáneo, puesto que este producto siempre ha saltado al espacio público a través de campañas muy elaboradas, en las que el virtuosismo gráfico es una constante, como podréis comprobar en este link.
En definitiva, una gran muestra de talento en un campo tan complejo como es el farmaceútico, pero que pone de manifiesto cómo todos los productos -por enrevesados que sean- son susceptibles de contar con un soporte publicitario eficaz y vistoso.
Las campañas farmacéuticas son una "rara avis" en el mundo publicitario, puesto que la mayor parte de su estrategia de campaña se dirige de forma directa al colectivo médico, que es en definitiva el "prescriptor" más eficaz a la hora de incitar el consumo de estos productos. De ahí que, una gran parte del presupuesto de comunicación de los laboratorios se destine a "incentivar legalmente" a los médicos, con el objetivo de que éstos se decanten por una marca frente a las de la competencia a la hora de recetar un medicamento -un hecho que en algunos países no está permitido o, al menos, está medianamente regulado-.
De este modo, las campañas de medicamentos que saltan al espacio público se circunscriben normalmente a los productos "sin receta", y cuya opción de consumo es decisión directa del paciente. Así, se convierten en marcas farmaceúticas habituales productos como la aspirina, los antitusivos (¡Abuelo, el Iniston!), los complejos vitamínicos o los sprays anticontracturas, entre otros.
Productos que, en algunos casos como el de la aspirina, se han convertido en un clásico publicitario, y que han permitido que la marca disfrute de un status de "marca estrella", gracias a un posicionamiento muy bien implementado en el subconsciente cultural de una gran parte de la sociedad.
Como aspecto negativo, también cabe destacar el aberrante modelo de comunicación en el que ha derivado uno de los medicamentos más notables de las últimas décadas: la conocida pastilla azul de "Viagra". Este medicamento acapara los primeros puestos en el ránking de spam informático, sometiendo a la peor de las torturas a quienes utilizamos el correo electrónico, puesto que es raro el día en el que no tengamos uno o varios mensajes ofreciéndonos esta maravilla farmaceútica como solución a nuestras disfunciones eréctiles. Evidentemente, este medicamento tiene que estar recetado por un médico, pero es tal la demanda que internet se ha convertido en un nicho de negocio -ilegal, por supuesto-, para falsos proveedores y estafadores que "aprovechan el tirón del Viagra" para conseguir pingües beneficios a costa de algunos pardillos.
Una vez hecho este somero análisis, volvamos con la campaña que hoy nos ocupa, Mebucaine, y que sirve como ejemplo de una imagen de producto bien construida y cuya calidad gráfica destaca por encima de lo habitual.
En esta ocasión, la agencia Saatchi & Saatchi Cape Town de Génova ha sido la responsable de la conceptualización y diseño de estos originales. Un esfuerzo gráfico muy importante y que marca una diferencia muy notable con respecto a la habitual línea publicitaria de los medicamentos.
Una línea gráfica que no es algo espontáneo, puesto que este producto siempre ha saltado al espacio público a través de campañas muy elaboradas, en las que el virtuosismo gráfico es una constante, como podréis comprobar en este link.
En definitiva, una gran muestra de talento en un campo tan complejo como es el farmaceútico, pero que pone de manifiesto cómo todos los productos -por enrevesados que sean- son susceptibles de contar con un soporte publicitario eficaz y vistoso.













2 comentarios:
Cuando miro un gráfico para un medicamento espero verlo en colores mas claros (recordemos que estamos en el ámbito de la salud). Rescato el esfuerzo gráfico.
PD. en este espacio no funcionan las flechas de desplazamiento ni la tecla control (no se cuál más)¿el dueño del blog podría solucionarlo?
MarioPuerta
En esta ocasión, la creatividad se basa en un guiño a "la casa de los horrores", tratando de evidenciar lo molesto y desagradable de una afección de garganta. Tienes razón en cuanto a que la publicidad de medicamentos suele buscar habitualmente una imagen clara, pero creo que la agencia ha optado por evidenciar una mayor diferenciación frente a productos de la competencia.
En cuanto a los errores de programación, no tenía constancia de ellos, así que ya haré mirar. Muchas gracias.
Un saludo y gracias por el comentario.
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